La muerte de Dafne Zapata Quintos Martínez, una adolescente de 13 años originaria de El Mante, ocurrida el pasado 16 de julio durante un campamento de verano en la Academia Militarizada Marina Doenitz, ha generado una ola de denuncias y la difusión de videos que exhiben presuntas condiciones de violencia dentro de la institución.
De acuerdo con la versión proporcionada por personal del plantel, la menor habría sufrido un desvanecimiento derivado de una baja de presión mientras realizaba actividades físicas y posteriormente fue valorada por un médico, quien descartó riesgos. Sin embargo, esta explicación ha sido cuestionada por la familia debido a inconsistencias en los relatos.
La madre de la joven, Alejandra Quintos, señaló que el 13 de julio inscribió a su hija en el curso de verano y, un día después, recibió un video en el que la menor aparecía con un moretón en el rostro, raspones en la nariz y el labio inflamado. Según le informaron, Dafne no participaría en actividades físicas tras el supuesto desvanecimiento.
La noche del jueves, el personal del campamento solicitó su presencia en la academia y le comunicó que la adolescente había perdido el conocimiento mientras se bañaba y que ya no contaba con signos vitales. Ante ello, la madre acudió al lugar y posteriormente documentó el traslado del cuerpo por parte del Servicio Médico Forense.
La versión oficial también ha sido puesta en duda tras los resultados de una necropsia particular solicitada por la familia, la cual determinó que la causa de muerte fue asfixia por inmersión, debido a la presencia de agua en los pulmones, lo que contrasta con el argumento de un desvanecimiento. La Fiscalía de Tamaulipas mantiene abierta una carpeta de investigación y activó el protocolo correspondiente.
El caso ha motivado a exalumnos a compartir testimonios sobre presuntos abusos dentro de la academia. A través de redes sociales, algunos señalaron haber sido víctimas de castigos físicos, como golpes con objetos, ejercicios extremos y condiciones de encierro.
Entre los señalamientos, se describe que estudiantes eran obligados a correr descalzos, arrastrar llantas y permanecer largos periodos sin alimentos como castigo. Otros testimonios refieren prácticas más severas, como encierros en espacios reducidos y maltrato físico constante.
Asimismo, una exalumna denunció haber sido víctima de acoso por parte de instructores, mientras que otro testimonio anónimo aseguró que algunos alumnos eran atados y sometidos a castigos degradantes.
La difusión de estos relatos ha incrementado la indignación pública y ha puesto bajo escrutinio las condiciones en las que operaba la academia, mientras autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.




