El Sistema Arrecifal Artificial de Tamaulipas con el hundimiento controlado del exbuque “Onjuku” en las costas del sur del estado, un proyecto que busca la sustentabilidad y el desarrollo natural de la vida marina en el Golfo de México.
Durante ‘La Mañanera del Pueblo’, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mediante un enlace desde Tampico, presenció el hundimiento de la embarcación donada por el gobierno de Japón hace más de 40 años.
Desde el sur del estado y a bordo del buque Papaloapan, anclado frente a las costas tamaulipecas, el gobernador Américo Villarreal agradeció el apoyo de la Presidenta de la República, así como el respaldo de la Marina Armada de México. “Aparte de darnos seguridad, procesos de atención social y atención médica, nos da mucho gusto el desarrollo y el gran impulso que le da a Tamaulipas”, expresó.
El gobernador dijo que el sistema de arrecifes beneficiará principalmente a los pescadores ribereños y contribuirá también al desarrollo del Puerto del Norte, de Matamoros.
Con la presencia del embajador de Japón en México, Kozo Honsei, acompañado por el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles y la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, quien detalló que la función principal del ex buque estaba relacionada con la oceanografía y la pesca.
“Hoy va a tener una función muy importante porque, como su nombre lo indica, ‘Onjuku’ quiere decir ‘hogar de morada’, y eso es lo que va a hacer: un lugar de morada para los arrecifes, que son el corazón del océano y albergan el 25% de la biodiversidad marina, protegen las costas de la erosión, sostienen pesquerías y son clave para el equilibrio climático”.
México ha impulsado cuatro sistemas arrecifales artificiales: uno en Sonora, otro en Colima, uno más en Michoacán y ahora en Tamaulipas, destinados a crear nuevos hábitats, refugios y zonas de reproducción para la vida marina y especies de flora y fauna.
En 2024 comenzó un proyecto para la sustentabilidad y el desarrollo natural; ejemplo de ello fue el hundimiento controlado del exbuque “Huracán”, que ayudó a especies como el pez sierra y el cazón a encontrar un nuevo hogar.
Este proyecto busca convertirse en un punto de regeneración ecológica, por lo que también se han realizado trabajos de evaluación de impacto ambiental. Antes de su hundimiento, la embarcación fue sometida al retiro de equipos y a un proceso de descontaminación supervisado por autoridades ambientales, con el fin de garantizar que no representa un riesgo para el ecosistema marino.
El barco de nombre “ARM Onjuku” fue construido en 1977 en Japón y donado a México en 1978 como un gesto que fortaleció la relación bilateral y la cooperación marítima entre ambas naciones.
Después permaneció activo en la Armada de México desde 1980 hasta 2022, dedicado a tareas de exploración y estudio de los mares mexicanos para comprender mejor su riqueza.
Una vez bajo el agua, su estructura dará origen a un nuevo ecosistema y así el legado del exbuque continuará desde las profundidades.




