La crisis por falta de agua mantiene en alerta a una parte importante de Tamaulipas, donde 16 de los 43 municipios presentan condiciones severas de sequía, principalmente en la zona norte de la entidad, donde las principales presas internacionales registran niveles alarmantemente bajos.
Segun la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, los embalses de La Amistad y Falcón se encuentran por debajo del 6% de su capacidad, una situación considerada inédita por las autoridades estatales.
Raúl Quiroga Álvarez, titular de la dependencia, explicó que estas condiciones son consecuencia de varios meses con lluvias por debajo del promedio, así como de la falta de recarga natural de los mantos acuíferos, lo que ha sido confirmado por el seguimiento constante del Semáforo del Cuidado del Agua.
Detalló que mientras la presa La Amistad apenas rebasa el cinco por ciento de almacenamiento, Falcón se mantiene poco arriba del dos por ciento, niveles que comprometen seriamente el suministro en los municipios del norte.
Productores agrícolas de Tamaulipas advirtieron que el estado no cuenta con los volúmenes hídricos necesarios para cumplir con el adeudo de agua que México mantiene con Estados Unidos, lo que podría poner en riesgo tanto la producción del campo como el abasto para consumo humano en la región.
De acuerdo con representantes del sector rural, el compromiso internacional contempla entregar cientos de millones de metros cúbicos en un contexto de sequía prolongada y presas con niveles inestables, lo que genera incertidumbre sobre el origen real del recurso.
Óscar Silva Ríos, productor de la zona norte, señaló que la entidad arrastra un rezago superior al millón de metros cúbicos y que, incluso si se cubren los volúmenes comprometidos recientemente, la cuenca no tiene capacidad para soportar ese nivel de extracción en un solo año.
“Eso no lo tiene la cuenca, salvo que llegue un ciclón. Aquí no tenemos ríos internacionales que nos aporten agua directamente, como sucede en otros estados”, afirmó.
Los campesinos advirtieron que los distritos de riego, especialmente el 026, serían de los más afectados, ya que dependen directamente de las presas para su operación. Alertaron que, de priorizarse el pago internacional, se reducirían aún más las superficies de siembra, que ya se encuentran en mínimos históricos.
Especialistas consultados señalaron que, si no se aceleran estrategias de eficiencia, modernización de infraestructura y reúso, la región podría enfrentar nuevas crisis hídricas en el corto plazo.
José Eduardo Mestre Rodríguez, consejero senior de la Fundación Internacional del Agua, subrayó que la prioridad inmediata debe ser el uso eficiente del recurso desde los hogares y una transformación técnica de las redes públicas.
“Tenemos que ser eficientes en el uso del agua en la casa, pero con sistemas modernos que eviten el desperdicio a nivel de los hogares. Y, segundo, mejores sistemas técnicos en las redes de distribución para evitar fugas y, cuando ocurran, detectarlas rápidamente”, expresó.
El especialista advirtió que no basta con reparar fugas, sino que es indispensable garantizar presión uniforme y continuidad del servicio en los municipios del sur del estado, como Altamira, Tampico y Ciudad Madero.
“No debe haber zonas donde haya buena presión y otras donde el agua tenga presión muy baja. Necesitamos continuidad en el servicio, 24/7”, puntualizó.
Mestre Rodríguez alertó además que esta región se ubica en una franja altamente impactada por el cambio climático, lo que incrementa la probabilidad de sequías recurrentes como la registrada en 2024.
“Vamos a volver a tener años como el 2024, y con mayor recurrencia, porque estamos en el cinturón del eje del cambio climático seco. En Altamira, en Tampico y en Ciudad Madero también nos toca”, advirtió.
Especialistas señalaron la urgencia de una mayor inversión en infraestructura, modernización de diques y compuertas, así como el cuidado de cuerpos lagunarios estratégicos como la Laguna del Champayán y la Laguna del Chairel, además de impulsar el reúso de aguas tratadas para evitar que los periodos de abundancia temporal deriven nuevamente en crisis.




